Venezuela fue golpeada este 24 de junio por dos terremotos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5, separados por menos de un minuto, y a una profundidad de 10 km. Los sismos provocaron derrumbes de edificios, daños estructurales, interrupciones en las comunicaciones y el colapso de parte de la infraestructura, paralizando gran parte de la actividad económica.El estado de La Guaira fue la zona más afectada, al concentrarse allí el epicentro y el mayor impacto de ambos movimientos telúricos.

Las labores de emergencia ha incluido la participación de voluntarios civiles en búsqueda de sus familiares, amigos, vecinos o a cualquier persona que pudiera haber quedado atrapada entre los escombros, así como con el despliegue de efectivos del Ejército y de las fuerzas de seguridad. Paralelamente, se activó un amplio operativo internacional de ayuda humanitaria con la participación de equipos de rescate y asistencia provenientes de múltiples países, entre ellos Estados Unidos, México, Colombia, Chile, Argentina, Brasil, Canadá, España, Italia, Francia, Alemania, Rusia, China, India y Japón, que colaboran en las tareas de búsqueda, atención de heridos y apoyo logístico en las zonas más afectadas.

Según el balance informado este domingo por el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, la cifra de fallecidos asciende a 3.342 personas, mientras que más de 31.000 continúan desaparecidas. Asimismo, 6.462 personas han sido rescatadas y 17.345 perdieron sus viviendas, por lo que se habilitaron 79 campamentos transitorios. Rodríguez también informó, a través de Telegram, que se mantienen en 856 los edificios afectados y en 190 los completamente colapsados.

La catástrofe ocurre en un contexto de fuerte crisis para Venezuela. El país ya había sufrido bombardeos durante un golpe de Estado y el secuestro de su presidente por parte de Estados Unidos, con el objetivo de controlar sus recursos petroleros y obtener una posición estratégica en América Latina. Ahora recibe dos terremotos que lo terminan de llevar al colapso. Venezuela posee una de las mayores reservas de petróleo del mundo y la riqueza necesaria para ser uno de los países más ricos, y este golpe equivale a haber recibido cientos de misiles sobre la ciudad, recordando a las imágenes de la reciente destrucción y genocidio en Gaza por las fuerzas israelís, en gran parte con armamento suministrado por Estados Unidos.

En cuanto al origen de los terremotos en Venezuela, la explicación de muchos geólogos sostiene que se debe al desplazamiento de la placa tectónica Sudamericana en relación con la placa del Caribe generó una gigantesca liberación de energía desde las profundidades de la Tierra, cuyo impacto alcanzó su punto máximo frente a la costa norte venezolana, teniendo como principal zona afectada el estado de La Guaira.

 

Parte de la Falla de San Sebastián pasa frente a la costa de La Guaira.

Modelo simplificado de la falla. Fuente: Global Earthquake Model Foundation.

Junto con esta explicación, también han surgido otras hipótesis que plantean la posibilidad de que algunos fenómenos de gran magnitud pueden ser inducidos con tecnologías militares como HAARP que opera con vibraciones de onda de baja frecuencia que afecta el calor de la ionosfera, además de bombas subterráneas y otros métodos que, podrían aprovechar la misma fuerza de la naturaleza para provocar desastres. El hecho de que se produjeran dos terremotos consecutivos, de magnitudes similares, separados por menos de un minuto y con una profundidad cercana a los 10 kilómetros, ha sido señalado como un evento de probabilidad extremadamente baja y constituye un evento estadísticamente excepcional. En 2023 también se registró un doble terremoto en Turquía y Siria con características similares en cuanto a magnitudes y profundidad. Respecto al terremoto de Haití de 2010, Hugo Chávez denunció que habría sido provocado por Estados Unidos mediante el uso de calentadores ionosféricos. Además la propia CIA ha admitido en documentos oficiales desclasificados que han utilizado armas climáticas en Vietman, Cambodia y Laos. En la última década también se han reportado incendios forestales intencionales en España, Chile, California, Maui, Jamaica y otros lugares del mundo. Asimismo, se ha sostenido que Irak fue sometido a una sequía inducida mediante radares militares estadounidenses, mientras que en este 2026, tras la destrucción de instalaciones militares estadounidenses en la guerra en Irán, las lluvias regresaron, y los ríos y embalses volvieron a llenarse por primera vez en veinte años.

De acuerdo a estos antecedentes, pareciera que algunos desastres responden a intereses geopolíticos ¿Es posible inducir y aprovechar las fuerzas de la naturaleza para generar desastres naturales según lo antes descrito? Esto se conoce como geoingeniería militar y comenzó a utilizarse en mayor medida a principios del siglo XX. Hoy en día ha alcanzado un elevado nivel de desarrollo y forma parte de lo que se conoce como guerras híbridas: un tipo de ataque en que el público no necesariamente se da cuenta que está siendo atacado, o no sabe quién es realmente el responsable. Paralelamente los medios de comunicación enfatizan los mensajes relacionados con el medio ambiente, mientras que sectores del sistema financiero impulsan impuestos bajo el pretexto del clima, condicionamientos al desarrollo, nuevas tecnologías de control y programas de financiamiento que incrementan el endeudamiento de los países para afrontar la reconstrucción tras una crisis o un desastre, independientemente de cuál haya sido su origen.

Es prioridad es que Venezuela pueda superar las consecuencias de esta catástrofe para enfrentar una de las mayores emergencias de su historia reciente.